Este tipo de suelos son una gran opción, porque como dice su nombre no te hacen resbalar y puede colocarse en cualquier superficie. Pero, ¿cuál es su truco? Los suelos anti-deslizantes tienen una rugosidad más alta de lo normal, lo que les permite poder evitar, que tanto personas como vehículos, no resbalen sobre él.
La seguridad que proporciona este tipo de suelos es muy importante sobre todo para zonas públicas y además, para el hogar. Con ellos conseguimos un plus de habitabilidad y confort.
Existen tres tipos de suelos anti-deslizantes, esta división se debe a su grado de anti-deslizamiento. En el grado 1, se encontrarían superficies de la tipología de una baldosa, que puede deslizarse poco. Luego estaría el grado 2, con un nivel de resistencia medio, y el grado 3, que seria el más rugoso y el mejor impide los deslizamientos. Este último es ideal para zonas próximas al agua.
¿Cómo se consigue esa rugosidad? Pues a través de una serie de tratamientos que se realizan a las baldosas. En el caso de querer instalar suelo anti-deslizante en el borde de una piscina, la mejor opción es el gresite. Además, este tipo de suelos también son ideales para baños, en el plato de la ducha o cerca de las bañeras, y en el exterior. Así puedes evitar números accidentes innecesarios, gracias a su adherencia.
Los pavimentos para suelos pueden ser muy diferentes y como hemos visto en este post con características muy variadas. Asimismo, el mercado no para de producir nuevos revestimientos que se adapten mejor a nuestras necesidades.
Actualmente, los pavimentos más utilizados son aquellos de vinilo. ¿Por qué? Nos aportan versatilidad en cuanto al diseño de colores y estilos, su mantenimiento es muy sencillo y barato y sirve para todo tipo de superficies y zonas.